Es apenas obvio que con el acelere que vivimos a diario, el
estrés haya pasado a ser parte de nuestra rutina, pero, ¿sabías que ciertos
alimentos pueden producirnos aquel estado de ansiedad y desasosiego?, ¡como si
no fuera suficiente con los problemas que tenemos que afrontar en el día a día!
En el presente post te vamos a decir cuales son aquellos alimentos que te
pueden poner los nervios de punta, después no digas que no te avisamos.
Ten en cuenta que ciertas comidas pueden producir al
comienzo cierta sensación relajante, no obstante, a medida que pasan los
minutos terminas por experimentar una completa alteración de nervios. Es cierto
que las grasas saturadas, los azúcares y los almidones pueden hacernos sentir
bien por un tiempo, sin embargo, de acuerdo con el sitio de noticias http://www.eltiempo.com/,
estos elementos, al ser consumidos, producen en el cerebro una sustancia
conocida como dopamina, que es la misma que se produce cuando se consumen
drogas.
¿Cómo atacan las
grasas saturadas nuestros estados de ánimo?
Image by Pedro Valle Luna
Al consumir de forma exagerada este tipo de grasas corres el
riesgo de sufrir de obesidad y de sobrepeso, además de padecer otras dolencias
como enfermedades cardiacas y algunos tipos de cáncer como el de mama y de
páncreas. No obstante, al resultar tan adictivas, las personas recurren a ellas
en los momentos de mayor ansiedad sin ser conscientes de que están clavándose
más hondo la propia puñalada. De acuerdo con algunos estudios recientes, la
grasa desencadena una serie de señales que alteran la forma en que el cerebro
enfrenta situaciones relacionadas con el estrés y el metabolismo; el cuerpo
comienza a segregar mucho cortisol (conocido como la hormona del estrés), lo que afecta
significativamente el corazón, además debilitar el sistema inmunitario y la
memoria. Por lo visto hasta aquí quizás te interese llevar una dieta baja en grasa.
Dulce y adictiva
azúcar
La glucosa trabaja de forma similar a como lo hacen las
grasas saturadas en nuestro organismo. Este componente es señalado como
principal responsable en nuestros cambios de humor, en nuestros estados de
estrés y de ansiedad. ¿Pero cómo un nutriente que, supuestamente, nos
proporciona energía nos hace sentir fatal después? Pues precisamente porque la
energía que nos proporciona es ficticia; cuando comemos más de lo aconsejable,
lo que sobra es almacenado en pequeñas cantidades en el hígado y en los
músculos en forma de una molécula llamada glucógeno. Si el exceso es demasiado
elevado se transforman en grasas para un almacenaje más duradero. La energía
que experimentamos es producto de un aumento repentino de la glucosa, lo que
hace que también suban los niveles de adrenalina, hormona del estrés que hace
que nos sintamos agotados y sin fuerzas.
La controvertida sal
Es verdad que muchos de nuestros alimentos no sabrían igual
sin esta sustancia, no obstante, al parecer de los expertos, son más los
problemas que genera que los beneficios. Para nuestro caso en particular,
cuando ingerimos una cantidad exagerada de sal corremos el riesgo de
experimentar un aumento en nuestra presión arterial, con lo que también
estaremos acelerando el ritmo sanguíneo, afectando de esta forma nuestra salud.
Es importante que sepas que todos los
alimentos presentan sal de forma natural, por eso, cuan do decides hacer uso de
su versión artificial estás ingiriendo más de lo que tu organismo necesita;
para corregir esto puedes aderezar tus comidas con otras sustancias como el
jengibre.
Alcohol para
desahogarse
Eso de que las bebidas alcohólicas ayudan a olvidar las
penas es una mentira que todo mundo sabe pero que muchos se empeñan en creer.
Pero no solo no quita las penas; ¡las profundiza! Cuando se nos va la mano con
el trago vamos a experimentar mayor estado de ansiedad y de estrés, lo que
explica que muchas personas se tornen agresivas después de haber bebido algunas
cuantas copas. Según nos lo explica el sitio http://mexico.cnn.com/,
las personas que presentan cuadros de ansiedad son más proclives a desarrollar
una dependencia al alcohol. No en todos los casos se presenta el mismo
fenómeno, hay quienes tienen más tolerancia a las bebidas alcohólicas y pueden
manejar mejor sus efectos, de todas maneras, no es algo que quisiéramos
experimentar.
La cafeína nos
mantiene despiertos…y más estresados
En algunos países, las pausas en el trabajo se usan para
departir con los compañeros alrededor de una buena taza de café, o tinto, o
pintado, dependiendo del lugar donde se esté. ¿Qué acaso no están
suficientemente estresados en la oficina para alimentar a la bestia con una
taza de cafeína pura? La cafeína (ya sea que provenga del café o de las bebidas
refrescantes) ejerce sus efectos sobre el sistema nervioso, aumentando así la
presión arterial, agravando la ansiedad y entorpeciendo el sueño, entre otros
“estimulantes” efectos.
