miércoles, 4 de noviembre de 2015

Alimentación para niños hasta los ocho años



Los problemas de sobrepeso y obesidad afectan a millones de personas en todo el mundo, y desafortunadamente los niños no escapan de esta realidad. El consumismo, la carencia de una cultura que incentive los buenos hábitos y la depresión y la ansiedad, incluso en personas con toda una vida por delante, puede incentivar el aumento de peso, que a su vez será el responsable de una serie de problemas que menoscabará la calidad de vida del pequeño. En este post ofrecemos consejos para que les brindes a tus hijos una alimentación de calidad de acuerdo a cada edad. 

Image by Adhi Rachdian



De acuerdo con http://www.hola.com/, es a partir de los seis meses cuando se debería completar la dieta del bebé; los alimentos sólidos le brindan el grueso total de vitaminas, proteínas y fibra que necesita para su óptimo crecimiento y desarrollo. Si bien este sitio recoge la opinión de la mayoría de expertos tocante a que los cereales son las primeras comidas sólidas que el nene puede empezar a comer, es preciso aclarar que el cereal de arroz y otros alimentos que contengan arroz presentan contenidos de arsénico para nada recomendables para el niño. En esta etapa de su vida podemos complementar su alimentación con papillas, cereales de otros granos como avena, trigo y cebada y purés de vegetales. Antes de los seis meses el bebé debe ser alimentado únicamente con leche materna; un recién nacido probablemente requiera alimentarse entre ocho y doce veces al día en espacios de dos y cuatro horas. Cuando cumple los cuatro meses seguramente el pequeño se alimente entre cuatro y seis veces al día, sin embargo, aumentará la cantidad de leche materna que el pequeño ingiere. Jamás debe dársele miel al bebé, esta podría contener las esporas responsables del botulismo.





El primer año

En esta etapa de la vida del niño puede comenzar a tomar leche entera. No le des leche baja en grasa ya que va a necesitar las calorías adicionales para lograr un correcto crecimiento y desarrollo. Las frutas, las carnes y las verduras deberán formar parte de su menú habitual, al igual que los panes, los granos, y los productos lácteos. 


Entre los 2 y 4 años

Te darás cuenta que el chiquitín crece muy rápido, y por lo mismo, verás que comienza a comer casi a la par que sus padres. Adapta las porciones al estómago del pequeño, en este periodo debes fijarte muy bien que el niño no  adquiera caprichos alimenticios ya que estos se extenderán durante toda la vida. La dieta en este caso debe estar constituida por calorías (entre 1300 y 1400 al día), proteínas (entre 30 y 40 gramos al día), hidratos de carbono (entre 130 y 180 gramos por día) y grasas (de 45 a 55 gramos al día).  Las calorías deberán estar repartidas de la siguiente manera: al desayuno (25%), a la comida (30%), a la merienda (15%) y a la cena (30%).


A los 5 años

A esta edad los niños prácticamente ya comen de todo. Durante este periodo la alimentación debe estar sustentada en frutas y verduras, añadiendo proteínas, animales o vegetales, e hidratos (ojalá sean integrales y poco refinados). En sus comidas debes asegúrate que tengan proteína, energía, fibra y vitaminas; reduce a su mínima expresión los aportes en azúcar, cacao, bollería industrial, grasas saturadas y sal. Si le quieres dar postres, productos lácteos y bollos trata de que estos sean preparados en casa y con harina y azúcar integral. 


Entre los 6 y 8 años 

Quizás esta es la etapa donde se vuelven más caprichosos para comer. Ofréceles granos, cereales y legumbres. En su menú puedes incluir tortillas de maíz, arroz blanco o integral, papas, yuca, camote, boniato, malanga, panes, cereales, pasta, fideos, lentejas, frijoles y quínoa. Que se vayan acostumbrando a los vegetales, por eso incluye en sus platos diarios zanahorias, calabacitas, brócoli, espinaca, lechuga "romana", vegetales verdes, amarillos y rojos. Entre las frutas agrega manzanas, peras, melón, sandías, naranjas, papayas y mangos.



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