Los problemas de sobrepeso y
obesidad afectan a millones de personas en todo el mundo, y desafortunadamente
los niños no escapan de esta realidad. El consumismo, la carencia de una
cultura que incentive los buenos hábitos y la depresión y la ansiedad, incluso
en personas con toda una vida por delante, puede incentivar el aumento de peso,
que a su vez será el responsable de una serie de problemas que menoscabará la
calidad de vida del pequeño. En este post ofrecemos consejos para que les brindes
a tus hijos una alimentación de calidad de acuerdo a cada edad.
Image by Adhi Rachdian
De acuerdo con http://www.hola.com/,
es a partir de los seis meses cuando se debería completar la dieta del bebé;
los alimentos sólidos le brindan el grueso total de vitaminas, proteínas y
fibra que necesita para su óptimo crecimiento y desarrollo. Si bien este sitio
recoge la opinión de la mayoría de expertos tocante a que los cereales son las
primeras comidas sólidas que el nene puede empezar a comer, es preciso aclarar
que el cereal de arroz y otros alimentos que contengan arroz presentan
contenidos de arsénico para nada recomendables para el niño. En esta etapa de
su vida podemos complementar su alimentación con papillas, cereales de otros
granos como avena, trigo y cebada y purés de vegetales. Antes de los seis meses
el bebé debe ser alimentado únicamente con leche materna; un recién nacido probablemente
requiera alimentarse entre ocho y doce veces al día en espacios de dos y cuatro
horas. Cuando cumple los cuatro meses seguramente el pequeño se alimente entre
cuatro y seis veces al día, sin embargo, aumentará la cantidad de leche materna
que el pequeño ingiere. Jamás debe dársele miel al bebé, esta podría contener
las esporas responsables del botulismo.
El primer año
En esta etapa de la vida del niño
puede comenzar a tomar leche entera. No le des leche baja en grasa ya que va a
necesitar las calorías adicionales para lograr un correcto crecimiento y
desarrollo. Las frutas, las carnes y las verduras deberán formar parte de su
menú habitual, al igual que los panes, los granos, y los productos lácteos.
Entre los 2 y 4 años
Te darás cuenta que el chiquitín
crece muy rápido, y por lo mismo, verás que comienza a comer casi a la par que
sus padres. Adapta las porciones al estómago del pequeño, en este periodo debes
fijarte muy bien que el niño no adquiera
caprichos alimenticios ya que estos se extenderán durante toda la vida. La
dieta en este caso debe estar constituida por calorías (entre 1300 y 1400 al
día), proteínas (entre 30 y 40 gramos al día), hidratos de carbono (entre 130 y
180 gramos por día) y grasas (de 45 a 55 gramos al día). Las calorías deberán estar repartidas de la
siguiente manera: al desayuno (25%), a la comida (30%), a la merienda (15%) y a
la cena (30%).
A los 5 años
A esta edad los niños
prácticamente ya comen de todo. Durante este periodo la alimentación debe estar
sustentada en frutas y verduras, añadiendo proteínas, animales o vegetales, e
hidratos (ojalá sean integrales y poco refinados). En sus comidas debes
asegúrate que tengan proteína, energía, fibra y vitaminas; reduce a su mínima
expresión los aportes en azúcar, cacao, bollería industrial, grasas saturadas y
sal. Si le quieres dar postres, productos lácteos y bollos trata de que estos
sean preparados en casa y con harina y azúcar integral.
Entre los 6 y 8 años
Quizás esta es la etapa donde se
vuelven más caprichosos para comer. Ofréceles granos, cereales y legumbres. En
su menú puedes incluir tortillas de maíz, arroz blanco o integral, papas, yuca,
camote, boniato, malanga, panes, cereales, pasta, fideos, lentejas, frijoles y quínoa.
Que se vayan acostumbrando a los vegetales, por eso incluye en sus platos
diarios zanahorias, calabacitas, brócoli, espinaca, lechuga "romana",
vegetales verdes, amarillos y rojos. Entre las frutas agrega manzanas, peras,
melón, sandías, naranjas, papayas y mangos.

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