Este es un mundo competitivo, exigente y, si se quiere,
cruel, pero no por eso vamos a dejar que las cosas negativas dominen nuestros
sentimientos y afecten nuestras decisiones. No obstante, el estrés diario hace
que muchas personas caigan en depresión, ansiedad y otras afecciones que pueden
menoscabar su rendimiento laboral y sus relaciones interpersonales. A
continuación vamos a tratar el tema de la salud mental; ¿Qué hábitos nos ayudan
a conservar la serenidad en medio de la presión constante a la que nos vemos
expuestos? Vamos a verlo.
Image by Matthew Fultz
Uno de los factores que, indudablemente, influye en los
estados bajos de ánimo es el sedentarismo. La quietud, queridos amigos, hace
que la mente se disperse y comience a pensar cosas y a vagar y cuando menos nos
damos cuenta ya estamos envueltos en la telaraña de nuestros propios
pensamientos (Lee nuestro artículo sobre la bipolaridad). Empieza por perderle el miedo al ejercicio; comienza por
las rutinas básicas: caminar, montar en bici o trotar en las mañanas. Deja que
entre nuevo aire a tus pulmones, tu cuerpo y tu mente te lo van a agradecer.
¡Pilas con la obesidad!, y no solamente por lo que le puede
representar a tu salud física; según el sitio http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/iel-exceso-de-grasa-encoge-el-cerebro, el
exceso de grasa puede encoger el cerebro, y eso significa que la memoria se va
a ver afectada, también se van a presentar inconvenientes a la hora de tomar
decisiones, planear, organizar, poner atención y recordar con detalle. El
exceso de grasa nos hace más vulnerables a la demencia.
Es irónico, pero en un mundo tan globalizado y tan
interconectado encontramos a mucha gente sola. Las nuevas tecnologías son muy
útiles, pero el departir con amigos es un estímulo mayor que estar hablando a
través del chat. Según algunas investigaciones, estar casado o vivir en pareja
disminuye en un 50% el riesgo de padecer Alzheimer o demencia, por lo tanto
comienza a reconsiderar el tema de tu soltería, tal vez, a la larga, no resulte
una buena idea.
Cuando estamos solos, como ya vimos, buscamos compañía en
sitios como las redes sociales. La televisión también pasa a ser otro aliciente
pasajero que nos ayuda a capotear las horas vacías. Muchas veces ni nos fijamos
en lo que están presentando, el solo ruido del aparato nos distrae y nos aleja
de nuestra realidad. En realidad, la televisión funciona como una especie de
droga; no solo dejamos escapar un tiempo importante con nosotros mismos sino
que también vamos a experimentar problemas de sueño que con el tiempo van a
ocasionar otro tipo de problemas. ¿La solución? Lee un libro, si no tienes un
autor favorito Franz Kafka podría ser un buen compañero en tus noches
solitarias.
Los seres humanos estamos pensando constantemente, por
nuestra mente pasan mil y un pensamientos y tanto “tránsito” mental puede hacer
que perdamos la calma. Si bien no puedes dejar de pensar, trata de controlar
aquello que piensas. Medita en tus momentos de soledad; piensa en las cosas
positivas y deja de lado los pensamientos amargos que te generan resentimientos
y odios. Ora, reza, canta en tu interior, llena tu mente con cosas que aporten
a tu crecimiento integral, la comida chatarra no es la única que entra a
nuestro organismo por la boca.
Considera tus intereses, y de acuerdo a tus gustos
particulares busca personas que compartan tus mismas aficiones. Puede ser un
club de lectura, de cocina o de cine, el estar con más gente mientras haces eso
que tanto te gusta te puede ayudar a sentirte mejor contigo mismo y a dejar de
lado la ansiedad, al fin y al cabo, “el hombre no es una isla solitaria”.

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